
Diver tiene 4 años y vive en Sarchil, Huehuetenango. Su historia cambió cuando su abuelo sufrió un accidente que lo dejó sin poder trabajar. En medio de la crisis, el abuelo asistió a una capacitación de i58. No sabía leer ni escribir, pero sí tenía algo poderoso: un corazón dispuesto.
Empezó con 10 gallinas. Con esfuerzo y lo aprendido, hoy cuida 100… y además inició 4 piscinas de tilapia (¡una quinta viene en camino!). Dios abrió oportunidades donde antes solo había límites.
Y el legado llegó hasta Diver. Al ver que su hermano recibía gallinas, preguntó:
“¿Y a mí por qué no me dan?”
Su papá le dio 4 pollitos, hoy ya son 4 gallos. Y Diver insiste:
“¿Cuándo vamos a vender mis gallos? ¡Ya están grandes!”
No es solo un proyecto. Es fe en acción, esperanza que crece y una familia que inspira.