

En el año 2020, cuando la pandemia del COVID-19 golpeó con fuerza a Guatemala, nuestro pastor Rony Madrid recibió la convicción de que Dios lo llamaba a apoyar a quienes vivían en extrema pobreza.
Así nació un movimiento de solidaridad que pronto se transformó en proyectos concretos de ayuda.
Primero se prepararon bolsas con víveres para familias necesitadas. Durante más de un año y medio, se distribuyeron hasta 6,000 bolsas mensuales en aldeas de distintos departamentos y en seis puntos de la Ciudad de Guatemala. Este esfuerzo, conocido como Pro5k, fue posible gracias al compromiso de más de 100 voluntarios que, dos veces por semana, preparaban los alimentos para luego ser transportados y entregados.
En paralelo, surgió una iniciativa aún más transformadora: la construcción de 100 gallineros, cada uno con 85 gallinas. Con la ayuda de voluntarios, se levantaron las estructuras y se distribuyeron un total de 8,500 gallinas en comunidades de San Marcos, Jalapa, Huehuetenango, Cobán, Chimaltenango y en Mana de Vida Escuintla. El impacto fue inmediato: cada mes se cosechaban alrededor de 225,000 huevos, que llegaban a 556 familias, incluyendo 117 adultos mayores y 2,661 niños. Gracias a ello, cientos de hogares pudieron acceder a proteínas esenciales en un tiempo de crisis.

El proyecto se sostuvo durante un año y medio con el apoyo de Vida Real, cubriendo el ciclo productivo de las gallinas. Sin embargo, lo más valioso fue que muchas comunidades decidieron continuar por sí mismas. Hoy, en Huehuetenango, Cobán, San Marcos y Rabinal, los gallineros siguen activos como emprendimientos locales. El equipo de i58 acompaña este proceso brindando asesoría en alimentación, cuidados, medicación y mayordomía, además de apoyar con el traslado de pollitas y concentrado.
El Proyecto Gallineros no solo entregó alimento: sembró esperanza, dignidad y oportunidades de desarrollo. Lo que comenzó como una respuesta a la emergencia se convirtió en un modelo de autosostenibilidad y fe en acción. Esta historia nos recuerda que, incluso en los momentos más difíciles, la solidaridad puede transformar realidades y abrir caminos hacia un futuro más justo.



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