
Wilmer es un joven de 14 años que vive con su familia en Malacatancito, Huehuetenango. Desde pequeño se ha caracterizado por ser carismático, inteligente y soñador. Su vida cambió cuando vio a su padre inspirarse en el camino del emprendimiento, impulsando proyectos autosostenibles con el apoyo de i58. Ese ejemplo sembró en Wilmer una semilla de esperanza y determinación: la convicción de que él también podía construir algo propio.
El giro inesperado llegó cuando su padre le entregó su primera responsabilida: cuidar de 5 pollitos. Para muchos, podría parecer una tarea sencilla, pero para Wilmer fue el inicio de un sueño. Con entusiasmo y disciplina, comenzó a aprender cómo alimentarlos, protegerlos y hacerlos crecer. Su deseo de aprender era tan grande que, al enterarse de que Harvey llegaría a visitarlo, lo llamó por teléfono varias veces para pedir consejo sobre cómo manejar su nueva camada de pollitos. Esa actitud refleja su humildad y su hambre de conocimiento.
Lo que empezó con unos pocos pollitos pronto se convirtió en un proyecto más grande. Después de algunos meses, Wilmer logró criar más de 50 aves provenientes una incubadora Industrial en Guatemala. No solo las cuidó con dedicación, sino que también las engordó y vendió con éxito. Con ingenio, construyó su propio gallinero, aplicando técnicas nuevas para garantizar el bienestar de sus animales.
Pero Wilmer no se detuvo allí. Decidió diversificarse y comenzó con el cuidado de chompipes. Al inicio tenía apenas un par, pero hoy ya cuenta con alrededor de 20. Los alimenta, los cuida y los vitamina con el mismo compromiso que a sus pollos y gallinas. Su objetivo es venderlos a un precio competitivo en el mercado y reinvertir las ganancias en nuevas camadas.
Su visión es clara: sueña con adquirir una incubadora de pollos, instalar paneles solares y desarrollar un sistema innovador y sostenible para el cuidado de sus aves. Wilmer no solo piensa en el presente, sino en el futuro, en cómo transformar su esfuerzo en un proyecto que impacte a su comunidad.
La historia de Wilmer es un recordatorio de que los sueños pueden nacer de lo más sencillo. Con pasión, disciplina y creatividad, este joven demuestra que es posible construir un futuro lleno de esperanza y oportunidades.