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El poder de la cena del Señor

Resumen de la prédica

La Santa Cena es un recordatorio del sacrificio de Jesús y una oportunidad para examinar nuestro corazón. Al participar, recibimos su gracia, renovamos nuestra fe y proclamamos su regreso, fortaleciendo nuestra comunión con Dios y con otros.
Notas del mensaje
La Santa Cena es un recordatorio del sacrificio de Jesús y una oportunidad para examinar nuestro corazón. Al participar, recibimos su gracia, renovamos nuestra fe y proclamamos su regreso, fortaleciendo nuestra comunión con Dios y con otros.
Índice del mensaje

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23 Porque yo recibí del Señor lo mismo que les he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, 24 y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Esto es Mi cuerpo que es para ustedes; hagan esto en memoria de Mí». 25 De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre; hagan esto cuantas veces la beban en memoria de Mí». 26 Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que Él venga.

1 Corintios 11:23-26 NBLA

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Al tomar la Santa Cena:

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1. Recuerdo Su sacrificio y recibo Su gracia

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Y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Esto es Mi cuerpo que es para ustedes; hagan esto en memoria de Mí.

1 Corintios 11:24 NBLA

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Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; Has ungido mi cabeza con aceite; Mi copa está rebosando.

Salmos 23:5 NBLA

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2. Me arrepiento y confieso mis pecados

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27 De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa.

1 Corintios 11:27-28 NBLA

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27 Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Beban todos de ella; 28 porque esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.

Mateo 26:27-28 NBLA

Beneficios de la Sangre de Cristo

  1. Ella compró nuestra salvación. | Efesios 1:7, Efesios 2:13, 1 Pedro 1:18-19
  2. Nos limpia del pecado. | 1 Juan 1:7, Hebreos 9:12-14, Apocalipsis 1:5, Colosenses 1:22
  3. Rompe el poder que el enemigo tiene sobre nosotros. | Apocalipsis 12:11, Colosenses 1:13-14
  4. Santifica el alma. | Hebreos 13:12, Hebreos 10:10
  5. Limpia los recuerdos. | Hebreos 9:22, Hebreos 10:19-22
  6. Es un arma poderosa contra muchos ataques que el reino de las tinieblas utiliza contra los santos. | Apocalipsis 12:11, Lucas 10:19
Pues tendré misericordia de sus iniquidades, Y nunca más me acordaré de sus pecados.

Hebreos 8:12 NBLA

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Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama.

Lucas 7:47 NBLA

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Y le respondí: «Señor mío, usted lo sabe». Y él me dijo: «Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

Apocalipsis 7:14 NBLA

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3. Fortalezco mi Fe anunciando que Él regresará

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La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la participación en la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la participación en el cuerpo de Cristo?

1 Corintios 10:16 NBLA

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La Santa Cena nos orienta en dos direcciones

  • Nos orienta verticalmente al recordar el cuerpo y la sangre, dar gracias por su sacrificio, comunión con él por fe, y proclamar la muerte del Señor hasta que él vuelva. (1 Corintios 10:16)
  • También nos orienta horizontalmente al ser movidos en gracia hacia nuestros hermanos en la fe. (1 Corintios 10:17)

Discernimos el cuerpo de Cristo hacia arriba en gloria y hacia afuera en amor.

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“Este banquete es una mesa espiritual en la cual Cristo se nos comunica a sí mismo con todos sus beneficios. En dicha mesa, nos hace disfrutar de sí mismo y de los méritos de su sufrimiento y muerte, nutriendo, fortaleciendo y consolando nuestras pobres y desoladas almas, por medio de comer su carne, y aliviándolas y renovándolas por medio de beber su sangre.”

La Confesión Belga, escrita en 1561

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8 Yo soy el pan de la vida . 49 Los padres de ustedes comieron el maná en el desierto, y murieron. 50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de él, no muera. 51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que Yo también daré por la vida del mundo es Mi carne. […] 53 Entonces Jesús les dijo: En verdad les digo, que si no comen la carne del Hijo del Hombre y beben Su sangre, no tienen vida en ustedes. 54 El que come Mi carne y bebe Mi sangre, tiene vida eterna, y Yo lo resucitaré en el día final. […] 56 El que come Mi carne y bebe Mi sangre, permanece en Mí y Yo en él . […] 58 Este es el pan que descendió del cielo; no como el que los padres de ustedes comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.
‍Juan 6:48-51, 53-54, 56, 58 NASB

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9 El ángel me dijo: «Escribe: “Bienaventurados los que están invitados a la cena de las bodas del Cordero”». También me dijo: «Estas son palabras verdaderas de Dios».

‍Apocalipsis 19:9 NBLA

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29 Les digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con ustedes en el reino de Mi Padre. 30 Y después de cantar un himno, salieron hacia el monte de los Olivos.

‍Mateo 26:29-30 NBLA

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Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad les digo que se ceñirá para servir, y los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá.

‍Lucas 12:37 NBLA

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